jueves, 11 de febrero de 2010

la infancia perdida.

  1. cuando yo era niña, y era mi santo; mi mamá no contrataba dalinas ni empresas de catering que pusieran tabladillo, buffet y mozos, porque ella misma se mataba preparando, junto con las empleadas, ricos sanguchitos de pollo, triples y butifarras miniatura. la tia Pilar y su ejército de maids, preparaba trufas, alfajores y mazapanes, pues los guargüeritos y voladores se encargaban religiosamente a donde la señora Gene. los juegos estaban enteramente en manos de nosotras, las niñas, y nadie jamás se resfrió porque en mi jardín faltase un toldo.
  2. cuando yo era niña, los juguetes importados eran caros. había que traerlos de Miami (que en los ochentas era un destino de lujo, y no -como ahora- un bazar para secretarias). yo me consideraba afortunada porque recibía un promedio de tres muñecas Barbie al año, una en mi cumpleaños, otra generalmente por mis buenas notas y otra por navidad. mis juguetes eran mis tesoros, y los cuidaba con cariño.
  3. cuando yo era niña, mi mamá era quien elegía mis atuendos. la mitad de ellos se compraban con gran esfuerzo en los mencionados destinos de lujo, y la otra mitad eran productos nacionales comprados en las boutiques “Pop Corn” y “d´Karla” del desaparecido centro comercial Camino Real, en el mejor de los casos. en el peor, eran confecciones caseras (como chompas tejidas por la mamama, y vestidos bordados por mi mami), o bien herencias de mis primas mayores (faldas escocesas o abrigos de paño) que mi abuela había traído de Londres el año en que se casó lady Di. no recuerdo haber protestado jamás.
  4. cuando yo era niña, a mis hermanos y a mi nos cuidaba una mama. la palabra “nana” solo la habíamos escuchado en la película Mary Poppins. las mamas por lo general eran mujeres mayores, solteronas, gordas y buenas. no habían llevado cursos de psicología infantil ni cargaban pañitos húmedos ni Dermabond en mochilitas marca Coach, pero sabían cocinarnos (a manera engreimiento), torrejitas de plátano y maní confitado, y les estaba permitido besarnos, apachurrarnos e incluso castigarnos, con tanta o mas autoridad que nuestras propias madres.
  5. cuando yo era niña, no era obligatorio usar casco, rodilleras y coderas para patinar, asi como tampoco era obligatorio ir en el asiento trasero del auto. era socialmente aceptado que tu tío tablista y soltero te sacara a pasear y te llevara por la bajada Balta en la tolva de su camioneta pick-up, a toda velocidad.
  6. cuando yo era niña, era pésima educación hablar de dinero. ante mis ojos, mis amigas cuyos padres les obsequiaban caballos eran exactamente iguales que las que criaban hamsters, y nadie sabia distinguir entre un jaguar y un mazda, salvo que fuesen de distinto color. ser socio del golf de San Isidro era igual de cool que ser socio, por ejemplo, del Lawn Tennis; puesto que la diferencia únicamente consistía en tu deporte de preferencia.
  7. cuando yo era niña, no existían los balnearios de lujo. en Ancón, los edificios eran viejos y todo el mundo tenia lancha –jamás un yate y mucho menos un catamarán. en Eisha (antes –modestamente- Las Palmas), las casas eran prefabricadas y tenían un sólo baño. nadie tenía terraza en el techo, ni piscina, ni cuarto de invitados, ni teléfono; y que yo recuerde, ninguno de nosotros quedó traumatizado por eso.
  8. cuando yo era niña, los mayores no organizaban su vida social alrededor de sus hijos. era al revés: si había parrillada donde el tío Pancho, pues a empacar algún juguetito y a rezar para no ser el único niño, mientras tu papá, el tío Pancho y sus amigotes barbudos dedicaban largas tardes a tomar cerveza, fumar en tu cara y contar chistes con lisuras, y tu mamá te lanzaba distraidamente un pedazo de churrasco (nada de comida especial ni mariconadas), mientras comentaba la última edición de Hola! con sus amigas.
  9. cuando yo era niña, los avances tecnológicos tardaban años en aparecer. en mi casa solo había dos televisores, cuatro o cinco canales, y una consola Nintendo que duró hasta que me hice grande. si quería escuchar música, podía sentarme en el estudio de mi papá y usar su equipo de doble casetera con auto-reverse, pero si prefería hacerlo en privado, tenia que usar mi walkman a pilas y retroceder las canciones que me gustaban haciendo girar la cinta con un lápiz.
  10. cuando yo era niña, rezaba con mi mama (sin acento) antes de dormir. en navidad, los regalos me los traía el niño Jesusito junto con Papa Noel, en quien creí fervientemente hasta cumplir los ocho años. lo mas porno que existía era el show de Benny Hill, (donde dudo que alguna vez se haya visto ni por asomo, un poto), y lo mas grosero, alguna imitación con doble sentido de "Risas y Salsa", que en todo caso yo no hubiese logrado entender. y es que cuando yo era niña, era inocente.

13 comentarios:

Lemon Guy dijo...

Q diver! yo no recuerdo donde compraba mi ropa en esa epoca, recuerdo Camino Real y pues creo q me llevas un par de años ... en mi caso los paseos eran el el boggie del primo surfista y si ... con los pelos a lo loco ... q cinturon de seguridad o silla para niños jaaaa

chica diez dijo...

ay lemon un par de años en los 80s son como 20años de hoy jaja! besos.

verdemundo dijo...

Bazar de secretarías?... ja

Pucha también recuerdo lo de los cassettes y mi primer walkman que era del tamaño de mi mochila.

Un abrazo.

noseasloco dijo...

asu Camino Reaal!!! cuanta nostalgia!!

saludos!!

Mu.- dijo...

Recuerdo D'Karla y recuerdo Oskosh B' Gosh (o algo así, me acuerdo cómo lo decía pero no me preocupaba en leer etiquetas).
Recuerdo la casa sin terraza pero luego cuando fue momento de cambiar el techo de calamina para ponerle barandas y convertirlo en terraza, sucedió que el agua se filtraba por no haberle pueso mayólica e inundamos esa casa de un solo baño, un domingo de carnavales.
De niña, todo era más paja. Indeed.

Cys dijo...

Yo también tenía ropa de pop corn y abriguitos de pepe grillo. Cuando era chiquitita salía sola a comprar a la bodega y a montar bicicleta cuando quería. Ahora los niños nunca salen solos a ningún lado. Nadie se preocupaba que las loncheras fueran "naturales ni saludables", y la verdad es que creo que ahora los niños se enferman más. Qué hay con esta tontería de que en los cumpleaños infantiles todos los niños van acompañados de más de un adulto??? Papás, nanas... A mí mi mamá me dejaba sola, como debe ser. Tenía los juguetes fisher price y lego heredados de mis hermanos, y no gastaban miles de soles en mis cumpleaños infantiles. Los cumpleaños eran en casas con grandes jardines, no en un ambiente del tamaño de mi cuarto en un fast food. Mis papás almorzaban conmigo todos los días, y no sentían culpa de educarme ni castigarme porque no me veían nunca (y así no me hubieran visto, creo que no les hubiera importado). Ahora parece que los papás tuvieran miedo que sus hijos se molesten con ellos.

Imberbe_Muchacho dijo...

en mi epoca jugabamos partido en el aprque y luego tomabamos agua de alguna manguera que estuviera por ahi regando algun jardin o en el mej0or de los casos (que era la foma mas educada) le pediamos a algun señor (que regaba su jardin) "Señor un poquito de agua" y el decia "ya" y entonces los 10 o 12 que eramos agarrabamos la manguera y tomabamos el agua directo de la boquilla de la cosa esa
...y como las huevas

El Chico Nube dijo...

Cuando yo era niño, lo recuerdo bien, la gaseosa familiar era la de un litro. Y ahora la de tres nos queda chica.

(siempre es bueno pasar por acá, aunque pasen los años, ja!)

chica diez dijo...

nubesino, en mi casa solo se tomaba coca-cola los fines de semana y facil las papitas Pringles eran un lujo! jaja.

Joaquin dijo...

Hola qué tal? estuve viendo algunas cosas en tu blog. Trabajo con posicionamiendo web y tengo una propuesta de publicidad : 50 euros cada mes por incertar pequeños links de nuestros anunciantes. Son 50 euros mensuales para cada blog que se registre con nosotros.Es compatible con publicidad de google-
Saludos -comunicate-

El Chico Nube dijo...

A propósito del tema, un artículo de Eduardo Galeano con el que me crucé sin querer: http://www.nuestraamerica.info/leer.hlvs/5546.

Te juro que es buenísimo.

Jose Carlos dijo...

tiempos aquellos

mermelada dijo...

me has hecho recordar todo!! que sana y bonita era nuestra infancia :(
yo ahora que tengo 2 hijitos sufro de saber que nada de lo que vivimos nosotros es igual para ellos ahora, el hecho de salir solos a comprar a la bodega dice mucho, ahora no pueden salir a ningún lado.. q tristeee!!
quiero ir a tomar un watts de botellita con mis galletas rondelas de donofrio :(